agosto 19, 2009

agosto 15, 2009

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA

En 1849 llegaron las primeras peticiones al Vaticano de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe, estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años. Cuando el Papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera declarada dogma fue casi unánime.
Así el 1 de noviembre de 1950 se publicó la bula Munificentissimus Deus en la cual el Papa, basado en la Tradición de la Iglesia Católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y por el consenso de los obispos del mundo como "Magisterio Viviente", declaraba como dogma de fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María

Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.


EL CURA DE ARS

San Juan María Vianney, mejor conocido como el Santo Cura de Ars vivió entre 1786 y 1859; fue un sacerdote francés que dedicó su vida, su cuerpo y su alma a cumplir con la misión que el Señor le había encomendado, venciendo las tentaciones y las adversidades que se presentaron en su vida. Su vida no sólo es un ejemplo para los sacerdotes, sino para todas y todos debido a que es un modelo a seguir por su desinterés, su caridad, su pobreza, sencillez, calidez de palabra y por su asiduidad en el confesionario.

Algunos años después de establecerse en Ars, fundó la que llamaría su obra favorita, “La Providencia”, hogar para jóvenes desamparadas, la cual fue cerrada por el mismo Cura de Ars debido a que consideraba que no valía la pena tener la obra si había la oposición de la gente buena.

Aceptó con alegría la voluntad de Dios y se entregó al ciento por ciento a su misión, pasaba alrededor de 12 horas o más diarias en el confesionario atendiendo gente de su comunidad y de otras partes, no sólo de Francia, sino de otros lugares. Fue un sacerdote que inspiraba confianza con quienes lo solicitaban, a él acudían sabios e ignorantes en demanda de consejo, convirtiéndose su parroquia de Ars, de tan solo 40 casas, en un centro de peregrinación.


El Beato Papa Juan XXIII escribió la encíclica llamada Sacerdotii Nostri Primordia (Desde el Principio de Nuestro Sacerdocio) sobre San Juan María Vianney, destacando los siguientes atributos de su vida:

1. Su vida de mortificación.
2. Su vida de pobreza y sencillez.
3. Su vida de castidad.
4. Su vida de obediencia.
5. Su vida sacramental al frecuentar y recomendar los sacramentos a sus feligreses, principalmente el de la penitencia.

Por estas razones este santo debe ser un modelo para los jóvenes, y acudir a su intercesión cuando tengamos alguna dificultad sobre qué decidir. Debemos animarnos con su vida para tomar decisiones importantes, como conocer la voluntad de Dios y llevarla a buen término.

En este Año Sacerdotal convocado por Benedicto XVI con motivo de los 150 años de la muerte de este Cura de Ars debemos también orar por nuestros sacerdotes, para que sigan el ejemplo de San Juan María Vianney y oremos también por las vocaciones sacerdotales, que más y más jóvenes sigan el ejemplo de este santo y cumplan con la misión que Dios les tiene deparada.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA.

http://es.wikipedia.org/wiki/San_Juan_Maria_Vianney
http://diocesisdeneza.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=386&Itemid=1
http://www.diocesistoluca.org.mx/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=358&Itemid=2
http://www.vidasacerdotal.org/index.php/valores-sacerdotales/84-sacerdotes-santos/337-san-juan-maria-vianney-cura-de-ars.html

julio 26, 2009

POR SI CONSIDERAS CASARTE.

El matrimonio es un paso difícil para dar, porque implica un compromiso real y no espontáneo. Es lamentable saber que hoy en día un número importante de los matrimonios acaban en divorcio después de cierto tiempo, o recién haberse jurado amor eterno. Las consecuencias no sólo son en lo sentimental, al quedar dañados los sentimientos, sino que el dolor es canalizado hacia lo material, sobre quién se queda con la casa, los muebles, las cuentas de banco, etc. Pero lo que más daño causa es el dolor que se le causa al alma al esposo y a la esposa y a los hijos, si es que los hay.
Por eso, si en tus planes a corto plazo está el casarte, piénsalo bien. El matrimonio es un sacramento, por lo cual no debes jugar con él.
Los encuentros para novios o pláticas con parejas guía son una buena opción que te ayudará a crear un panorama de cómo será el futuro en pareja.

Conoce bien a tu pareja y medita si realmente es la persona indicada para compartir tu vida, ya que el matrimonio no sólo es felicidad y compartir ratos agradables, sino también la crianza de los hijos, los quehaceres, obligaciones, en fin, buenos y malos días.

Debes también conocer sus costumbres no sólo familiares y/o regionales, ya que puede ser de otro lugar distinto al tuyo, para que luego no te sorprendas si tiene alguna tradición que quizá, aunque suene mal, no sea de tu agrado.


También conoce a su familia y permite que conozca la tuya, no escondas de dónde vienes y quiénes son las personas que han estado contigo, porque la familia de origen jamás debe negarse. Permite que haya una convivencia sana entre tu pareja y los tuyos, pero ten cuidado, porque muchas ocasiones esto representa un problema. Antes de que conozcan a tu pareja, debes preparar a la familia y hacerles ver que es una decisión tuya.


Es normal que en el primer contacto la familia proteja a uno de los dos, por ello debes estar preparado y ser lo más honesto (a) posible, para que vean tus verdaderas intenciones.
Nunca escondas tu historia personal, sé lo más honesto y busca que lo sean contigo, para que en el matrimonio no se lleven “sorpresitas”.


Finalmente considera que el matrimonio no es una prueba para saber si te gusta o no, por lo que esa decisión debe ser meditada y ser tomada por convicción, no porque tu pareja quiera y tu no. Nunca busques obligar a tu pareja a algo que no quiera, ni busques un matrimonio forzado, y busca ser feliz, porque en este mundo, una de nuestras funciones es buscar la felicidad.

LO QUE HAY QUE HACER EN UN APOSTOLADO

La Iglesia es rica en apostolados, en grupos que se dedican a ayudar a la predicación del Evangelio de distintas formas; hay unos, por ejemplo, que su misión es llevar la Palabra de Dios en la sociedad, otros se dedican a la contemplación y la oración, otros a la ayuda a los más necesitados. Independientemente del apostolado que sea, se deben tomar ciertas consideraciones especiales que son importantes para que el apostolado rinda cada vez más frutos.

Lo primero que debe considerarse es que, independientemente del apostolado que se practique, es entender que es un servicio que se brinda hacia Dios, no deberá buscarse el lucimiento personal, o el querer quedar bien, o el tener una proyección para que todos digan que X persona hace un apostolado.

Se debe considerarse un servicio ya que es un regalo que Dios da a quienes son capaces, ya que no exige ni confía cosas que no se puedan llegar a cumplir, por eso debe aceptarse como tal, como algo que fue confiado y que se pedirá cuentas por lo que se hizo con ese regalo.

También no debe olvidarse que en un apostolado todos los que colaboran en él son importantes, y no deben tratarse con distinción, ya que todos son hermanos. Ninguno es más que el otro, y todos deben no solo colaborar de manera equitativa, sino opinar de manera igual. Si una cosa beneficia a unos, deberá hacerlo a otros, y si afecta a unos, afecta a todos.

Esto último es algo que debe tenerse a una mayor consideración, ya que es lo que, en algunas organizaciones, cuesta más trabajo. Como en todos los organismos, hay personas que son más afines y otras que no tanto, pero cuando se está en apostolados o “grupos” como algunos los llaman, esto no debe existir. No debe ni puede llamarse una persona cristiano y que realiza apostolado a beneficio del Señor y de sus hermanos, cuando propicia la separación, cuando sólo exige y busca la colaboración económica.
Lamentablemente es algo con lo que tenemos los seres humanos, pero al estar en un apostolado, debemos hacer a un lado nuestros prejuicios, si nos caen bien o mal, simplemente debemos pensar en la meta, que es Cristo, y no en quedar bien ante otras personas, como suele ocurrir. El apostolado es un regalo hermoso, sin importar el tipo, y debemos aprovecharlo y saber ejercerlo con amor, con paz y solidaridad para con nuestros hermanos de grupo y de otros grupos, debemos olvidar las envidias, las competencias y trabajar por el Evangelio, pensar y creer que, como nos dice San Pablo “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos “ (Efesios 4, 5-6).